lunes, 20 de junio de 2016

Sensibilidad

¿De verdad quieres seguir escribiendo historias? Si hasta un escritor se cansa de las mismas palabras, de los mismos trucos. 
Es difícil decirte que no, cuando todo el universo ha conspirado para que sigamos juntos; enteros... 
Te has convertido en mis pensamientos de días y de noches de insomnios con café para seguir pensándote, eres más que uno, eres dos, ya que me tienes completa y disponible para cada segundo en que me necesites, y aún eres más de lo que había pensado que eras, porque logras romperme y pegar los pedazos rotos para volver a unirme, y volverme a romper más de las veces que puedo soportar...
Sé que ya es mucho el tiempo que te tengo como protagonista de cada uno de mis escritos, cariño, pero sigues siendo mi yo más profundo....

jueves, 16 de junio de 2016

Noviembre en Junio

Es inevitable no pensarte, no pensarnos en aquel momento, dándonos calor bajo la lluvia que fuertemente caía como si quisiera rompernos; sin embargo estamos hechos de lo mismo, y hacemos tanta magia que encajamos a la perfección, y la lluvia no puede contra nosotros porque somos inquebrantables.
Me hacía falta escribir de ti; de tus manos, con esas venas sobresalientes que tanto me gustan, de tus delgados labios que con fuerza han mordido y enrojecido los míos, de tus intensos ojos que logran ponerme nerviosa, de tu alma tan simple y a la vez tan tenebrosa...
Como explicar todas las chispas que me haces sentir dentro, todos los fuegos artificiales que proyecto cuando te veo, cuando te beso...
Sigo teniendo tu esencia en mí, es a veces tan fuerte que me lastima y te recuerdo tal como ese día de noviembre, de lluvia, de calor.
Me aferro a la idea de que tú también estás impregnado de mí; de cada segundo de ímpetu... Seguro que estás repleto de mi olor a vainilla y de mi labial rojo, o de mi calor y a veces frío, supongo que sigues guardando el sabor de mis labios, o ¿no es así? 

domingo, 15 de mayo de 2016

Anhelo.

Ciertamente, cuando la persona se aleja te percatas de lo importante que es su presencia en tu vida. 
Vuelvo a estar sin tu sostén, y jamás te había pensado así. No tenía idea de lo mucho que equilibrabas mi vida. No sabía que tu partida pudiera hacerme escribir esto y sentirme vacía. 
Eras el azul de mi cielo y siempre te vi como una simple estrella. Lamento darte este título demasiado tarde porque te has ido y siento que perdí todo. 
¿Me sostenías? Quizás estabas manteniendo mis pies sobre el suelo, a veces me subías y a veces me volvías a bajar pero siempre contaba contigo allí, de base.
Es lo peligroso. Convertir a alguien en tu "todo". Porque todo alguien se irá algún día, y en ese momento te quedas vacía. Sola. Sin nada. Es ahí cuando quieres buscar la estrella, pero resulta que las estrellas salen por la noche y tu siempre estabas iluminando. Eras mi azul. Resulta que las estrellas desaparecen en el día, pero el color azul siempre está ahí, aunque cambie de tonos. A veces claro, a veces oscuro. Y así fuiste tú. 

viernes, 13 de mayo de 2016

Despertando de la pesadilla.

Estoy feliz...
Vuelvo a sentirme parte de la vida. Siento lluvia y sol en mi alma, comienzo a abrir mi corazón. 
Estoy feliz y no sé como expresar todo lo que abunda en mí. 
Hace tanto que no veía los colores del cielo, cada azul... Y ahora veo claro todo.
Puede que hayas traído tonos grisáceos a mi alma pero todo se está volviendo a tornar colorido. 
Dejaré los contrastes, los blancos y los negros; hoy pintaré con algo más que colores. Usaré mi espíritu, con tonos que logran iluminar todo aquello que tenga oscuros trazos. 
Estoy feliz y es extraño decirlo. Es difícil creerlo. 
Logré salir de ti. 

miércoles, 4 de mayo de 2016

Algo más que me rompe.

Hoy no escribiré sobre el amor. También hay algo que me quebranta más que no tenerte junto a mí. Algo más que tu insuficiente sintonía con mi alma libre y viajera. Y quiero compartirlo porque me asfixio y necesito ayuda. Hay algo que me preocupa más, que puede romperme por lo frágiles que son mis emociones, algo que es capaz de hacerme sentir vulnerable e inocente quizás, algo que no me deja tener blanco en el día ni negro por la noche.
Amistad. 
Al escribir esta palabra,un escalofrío recorre mi cuerpo porque me siento tan sola y acompañada a la vez, que dependo tanto de ella para poder seguir recorriendo el camino. Así es, dependo de ella. 
Hubiera deseado parar el tiempo y verte ahí, sonriendo. Como antes. Podía sentir el lazo que nos unía, un lazo del mismo tono y del mismo grosor. Almas gemelas. Riéndonos sin parar y sin complejidad. 
Te recuerdo y no hago más que quedarme en silencio. 
Lo único que pido es que te quedes aquí; en estas líneas.
Recordarte como cuando pasábamos la tarde juntas, cuando llorábamos, reíamos, y sentíamos el mundo fuera de nosotras. Quiero volver a sentirte parte de mí, como si todo no hubiera pasado. Como si aún existiera tal lazo de amistad. Y no ensuciar esos momentos. Que nadie pueda quitárnoslo. Tener el mismo concepto de ti, y guardar todo eso bajo el colchón, haciéndolos eternos y más que eso, manteniéndolos intactos. Sin polvo.
Extraño la sensación de seguridad que podías darme. 
No sé como sucedió pero como siempre, todo lo bueno acaba. Deje de sentir tu hombro para llorar, tus abrazos para reconfortarme y tu sonrisa para hacerme feliz. 
Una cosa debo agradecer: jamás volveré a decir el "siempre juntas". Porque el siempre, dura menos de lo que espero y ahí es cuando mi alma no soporta y me quebranto. 
La confianza se perdió mi niña, se perdió y no fuimos capaces de "regresar a ser las de antes" porque el tiempo jamás vuelve y la amistad tampoco perdona del todo.
Heridas que se iban acomulando, así acabo todo.
Y perdimos, amiga, perdimos. 

jueves, 21 de abril de 2016

Sólo sigo imaginando

Me aterra estar en este cuerpo, porque sé que la salida es más fácil de lo que creo. Estar aquí escondida bajo la flácida piel significa que soy tan delicada que si salgo, podría dejar de existir. 
 Estamos rodeados de tanto, y tenemos tan poco... He hablado ya de pertenencia antes, pero a veces necesito recordármelo unas cuantas veces más. 
Tengo miedo a que los gusanos coman la mano que alguna vez tocó tus labios antes de ese buen beso. Tengo miedo a que la tierra despegue tu olor de mi cuerpo... A que quizás las flores unos metros arriba de mí no puedan ser apreciadas como lo haría si tuviera vida ya. 
No es miedo a la muerte, es miedo a perderte.
A irme al vacío, y borrar todo aquello que vivimos.
Sigo intentando tatuarte en mí porque la naturaleza querrá desvanecerte. 
Y yo te necesito en mí, necesito que estés allí en ese lugar en donde todo volverá a comenzar. 
No tengo idea de por qué existo pero sé que cuando muera... Cuando muera dejarán de ser tus manos y tu calor los que me hagan sobrevivir al invierno. 

Locura y cordura. La gran mentira.

No sé qué tamaño tengo en la vida, no sé a qué altura del cielo me encuentro; no sé dónde me llegan las estrellas ni si esto es de verdad el universo. 
Ideas nacen y mueren en mi cabeza, como la luz al prender y apagarse. Estos días me los he pasado intentando resolver algo que no tendrá solución jamás, por nadie. 
Tengo una teoría sobre la locura: quizás esa es la realidad. Sí, ese estado de ansiedad en que no puedes controlarte ni a ti mismo ni a tu cuerpo, quizás esa es la verdad. ¿Hacía allá iremos cuando todo la obra acabe? ¿A esa condición? 
Sé que no me entiendes, pero esos rasgos no son humanos. ¿Hacia dónde va el cerebro de un esquizofrénico? ¿Quien pone y dispone esas escenas en su cabeza? ¿Por qué se mueven incontrolablemente? Ellos saben más que nosotros. Se les considera como "discapacitados mentales" pero los que tienen deficiencia de "realidad" somos todos nosotros. Los sanos, los que van a la escuela, los que están tan interesados en la bolsa de cambio y en conseguir un doctorado. Todos los "cuerdos". 
Pero soy tan caprichosa que me aferro a un poste en un día de viento. Ese poste podría llamarse "estás equivocada, deja de pensar más".

domingo, 3 de abril de 2016

¿Vivir?

Pleno día. Plena juventud. En la cocina de mi casa; tarde donde el sol salió con fuerza y las nubes corrían rápido. Feliz, celular en mano y una ligera hambre. Pero todo tiene un pero, ¿no es así? Bien. Pero entonces...  entonces sentí ese pequeño instante de desconocimiento. Todo lo que sabía de memoria y que tan bien reconocería en cualquier lugar, se volvió totalmente AJENO. Atónita y sorprendida, miré hacia el suelo, el techo y todo lo que a mi alrededor estaba. Pude sentir lo extraño que todo me parecía. De un instante a otro me pareció que lo que tan bien conocía, dejó de ser algo conocido. Experimenté esa sensación de incomodidad y añoramiento. (Lo recuerdo tan bien...) Pero, ¿añorando qué, exactamente? Saqué una rápida y quizás precipitada conclusión, pero totalmente real, incluso ahora, hoy: No pertenezco a este lugar. Ni al mundo, incluso planeta. No pertenezco a nada y a todo a la vez. 
Me sientí tan pequeña, insignificante, inútil... Preguntas existenciales. ¿Qué hago aquí? ¿Por qué tengo ojos, nariz, boca? ¿Qué es "el mundo"? ¿Por qué mayonesa? ¿Qué es vivir? ¿QUÉ SOY? 





jueves, 31 de marzo de 2016

Como pájaros en la jaula.

Existe sólo lo que no vemos con los ojos, y todo lo demás es una ilusión.
Existe aquello que es esencia, y no precisamente ocupa un lugar en el espacio, ni en la visión. 
Conocemos tan poco... Y eso me aterra.
Quizás me fascina a la vez.

Al nacer padecí una lucha interna continua. Querían que creyera todo lo que me enseñaban... Querían que lo aprendiera. Era tan inocente que no pude hacer más por salvarme. Y lo hice, creí. No me hace sentir mejor saber esto porque tardé demasiado tiempo en percatarme. Caí envuelta en la red y comí las mentiras tan deliciosas que me prepararon; tal como el pan por la noche que tanto me gusta. Caí en redes y trampas y ahora no puedo parar mis pies sobre el suelo... porque aquí estoy, siguiendo todas esas reglas, conductas tales de una "niña". Rosa, muñecas, casa, madres, hijos. Está mal, vaya que estamos en un mundo tan distorsionado. Dios te dio ojos pero los mantuvo cerrados. Toda la vida. 
Quizás (mi mayor anhelo) al morir logre abrir los "ojos" y conocer la realidad. Es una de las razones por las que morir no me aterra. 

Independientemente de tu grado de visión, todo esto es un gran teatro. No existe. Nunca tendrás la certeza de lo que es real porque no conoces más que lo visto. Envidio a los ciegos (no tienen que pasar por la irrealidad para llegar a la contrapuesta), pero prefiero disfrutar de todo lo que soy capaz de ver. 
Sin embargo, cuando cierro los ojos me siento tan vulnerable... Puedo estar rodeada de seres, muertos, almas, ángeles, demonios o simple vacío.
Quizás no soy más que una ilusión, puede que ni tenga un lugar en el universo. Quizás sólo estoy imaginando, puede ser un sueño.

El vacío está tan poblado que me asfixia. Ahora entiendo por qué cuando apagaba la luz no sentía diferencia alguna comparando cuando estaba prendida: era ilusión, porque toda mi vida he estado a oscuras. A negro y otra vez esa palabra, negro. Cinco letras que suelen alterarme y hacerme sentir insignificante. Tan sola. 

sábado, 19 de marzo de 2016

Recordar es una palabra con veneno.

Tomé mi alma y fuí en busca de tí, de tu esencia tan simple y a mi parecer perfecta, y quizás también necesitaba una dosis más fuerte, tal como tu olor. Supe exactamente donde estabas: impregnado bajo las rocas en donde una vez estuvimos juntos.

Tarde cálida-soleada que podría compararse al calor de nuestros cuerpos. 

Caminando pensaba el por qué te alejaste, el por qué abandonaste mi esencia si nos complementábamos como el negro al blanco. 

Quizás tu no veías las estrellas en mis ojos, ni entendías la dinámica de mi mente, puede que también veías el cielo azul, como todos. Quizás sólo yo estaba ansiosa por verte, mientras tu ansiabas las ganas de irte. Quizás era yo. Quizás.

Llegué a las rocas y recordé tu voz, y al pasar levemente mis manos sobre tus letras te encontré; volví a sentir tus manos en mi piel y tus labios sobre los míos. Sentía la fricción y el calor del día en nosotros. Fugaz como la luz, desapareciste en un instante que preferí no contar. Me percaté de que te habías ido, y que por más vueltas que diera a ese lugar, te habrías ido igual... 

Recordar te lleva a la obsesión y prefiero quedarme aquí. Recordar abre heridas, llagas y fuego... Recordar puede hacerte adicto, cada vez necesitarás más y más... Y sin tenerte aquí, no se que sigue, porque ya no te encuentro. Cada día las rocas se desgastan pero tu recuerdo está intacto en mi mente. La luna vuelve a pintarte y yo sólo soy capaz de extrañarte, y será un viaje eterno seguir buscándote, lo sé, pero siempre termino haciendo lo que me hace feliz.