jueves, 28 de enero de 2016

¿Qué es esto?

En un mundo donde las almas son impuras, donde lo malo es bueno y viceversa, estamos aquí, vivos. No pudo decir que bien, o mal, pero aquí estamos. En un mundo infinito y finito a la vez, en el punto exacto en el que nuestras almas coincidieron para yo escribir y tú leer.
Observa alrededor, ¿cuántas personas habrán ya pisado el suelo en donde hoy estas? 
Creo que en los rincones en donde no llega la luz, en aquellos lugares que forman parte de nuestros sueños, está la dueña del tiempo, a la que hoy llamaré sombra. ¿Porqué sombra? Te persigue, intenta mostrarte el camino que tenías ya destinado, aquel que está escrito detalladamente en un libro con un título, una paginación limitada, una letra y un número únicos, y un final, porque este está en todos los libros; y ahí está siempre, esperando a que actúes como se supone que debes de hacer. Sólo tienes que decidir lo ya escrito, lo antes elegido para ti.
Lo interesante de esto es que eres capaz de escoger el sabor de tu helado, puedes elegir a la persona que harás feliz por el resto de tu vida, así como los zapatos que usarás mañana, o la carga que tendrás en tu espalda toda tu vida. Puedes ser libre, porque aunque el libreto esté escrito, y aunque lo sepas de memoria desde antes de nacer, lo olvidaste. Eso, y cómo vivir. En el primer momento en que abriste los ojos, tu alma borró todo lo que ya estaba pensado. Y ahora ese libreto está ahí, con la sombra, queriendo que lo hagas, que continúes la marcha de todo.
Porque detrás de ti ella te sigue, con un tú predeterminado que está listo a que pises su mismo suelo para comenzar a vivir el camino ya escrito. Los lugares en que estarías, las personas que conocerías, el tiempo en que estarías leyendo esto... Todo estaba pensado desde inicio, pero ¿Para qué? ¿Cuál es el sentido de mi "existencia"? 
Y valla, creo que tengo que decir que lo encomillé ya que esto no es existir, sólo que es lo que nos enseñaron y a lo que relacionamos como "existir". ¿Se han percatado de eso? Todo lo que conocemos, lo creemos real porque así nos lo han querido mostrar. Pero no, yo no caigo tan fácil en la red. ¿Qué es todo esto? 

martes, 19 de enero de 2016

No tengo respuestas, ni un título para esto.

¿Y si le tengo miedo a la luz? Es raro decirlo, pero, ¿y si mis demonios temen la pureza? En este momento estoy acostada, a oscuras, temiendo prender la luz y encontrar todo tipo de realidad. 
¿Y si la luz es de los demonios y la oscuridad los ángeles? ¿Quien dice que la oscuridad es ausencia de luz? A veces me quedo observando simplemente la forma en la que nos adaptamos a todo, en que creemos en todo lo que nos dicen y perdemos esa capacidad de asombro en el mundo en donde vivimos. Me refiero a que es muy extraño vivir, respirar. 
Pero eso ya lo pensaré mañana. 
Y tú, ¿crees que si prendo la luz, crees que si me atrevo a hacerlo, veré algo lindo? ¿Quién dijo que el día es de los vivos, y la noche de los muertos? ¿Acaso esos papeles se pueden intercambiar? 
Por lo que veo, tengo muchas dudas que resolver mañana. 



Definitivamente creo que durante los  insomnios es la mejor hora para profundizar. 

miércoles, 13 de enero de 2016

Lo que el amor jamás menciona.

Sigues siendo mi fuente de inspiración, sigo sintiendo ese cosquilleo cuando me tocas; mis mejillas ardiendo cuando te acercas, esa falta de aire cuando estás a punto de besarme, cuando perdemos toda cordura y la ausencia de palabras se apodera de mí, porque me pones de nervios... vaya, me haces sentir asfixiada.
Las marcas de fuego que en mi piel dejan tus manos puedo sentirlas al momento que todo acaba, al tiempo en que te vas y olvidas todos los pecados que hemos hecho, todas las marcas desaparecen dejando mi piel ardiendo como si tus manos me hubieran quemado como el hielo.
Pero duele igual que un cuchillo por mis venas, y lograste convertirme en ésta clase de basura intelectual y poética. 
Ahora sé por qué no podemos estar juntos, pues queremos cosas completamente opuestas: tu quieres alguien pura para que te limpie las heridas y yo sólo quiero a alguien que me ayude a crear nuevas. Me gusta lo que  hace daño, me gusta reprocharme y volverme fría, a veces las lágrimas me hacen sentir completa, satisfecha. 
Y contigo me siento viva, porque cada sensación es nueva, y tú logras hacerme sentir escalofríos y también reír, eres la noche; tan bella y perfecta pero a la vez escalofriante, negra. Vacía. 
Lo que el amor nunca dirá son las espinas que te van a pasar de lado a lado, las noches que no dormirás, las caricias que muchas veces no vas a recibir y las lágrimas, esas que no podrán salir. Porque el amor a veces es todo lo contrario. 
Causas esto en mí, causas que no pueda ordenar las palabras que desde un principio debieron ser claras. 

(Soy veneno, pero por tí, mis sentimientos son puros).

martes, 29 de diciembre de 2015

Lo somos todo.

Sólo quiero recordarte algo:

Sé que hay días en los que no quieres levantarte de la cama, incluso días en los que siempre te sale todo mal. Puede que estés enamorado de una persona que no sienta lo mismo por ti. O que te haya ido mal en un examen. Pierdes a una persona que pensabas que jamás se iría. O dices un adiós que duele. A veces quieres llorar en público, o gritar, ¿verdad? 
¿Pero sabes qué? Está bien. No tienes que sentirte mal, ni cargar pesos que muchas de las veces, no sabes de dónde son; por qué es que los traes sobre tu espalda. Sólo quiero recordarte que aún hay muchos caminos por recorrer, sonrisas que ver, y paisajes que fotografiar. Hay personas que conocer, animales que acariciar. ¿Y sabes? Está bien. Todo lo que has hecho va bien, somos parte de un todo, así que disfruta cada segundo en el que puedes respirar. No te agobies, la vida es más que hermosa. 

Este mensaje lo leeré más tarde, cuando me haya olvidado de sonreír. 

sábado, 26 de diciembre de 2015

Insomnio.

Tengo la sensación de que estoy haciendo algo mal. Mis pensamientos me absorben...
¿Porqué cuando no puedo dormir, voy hacia nuestros recuerdos? Esta es una de esas noches.
Fotografías, palabras, susurros... Y noto algo. 
Dicen que las pupilas se hacen grandes cuando ves a la persona que te gusta. ¿Porqué el las tiene así de grandes? Tanto que puedo sumergirme dentro de ellas y nadar por las noches....
He llegado a imaginar que me quieres, porque no encuentro otra razón.
Pero por dentro sé que mientes, aunque ni yo misma sea capaz de reconocerlo. ¿Sabes por qué? Si, porque no quiero que esto sea de papel, no quiero que mi realidad se vuelva falsa, porque no tendría nada a que afererrarme a la vida. Imagino la risa detrás de tus palabras, tus burlas al verme llorar, y ¿por qué sigo aquí? Quizá no tengo opción. Me acostumbre tanto a ti que no encuentro en nadie lo que en tus brazos descubrí. Ese calor que nadie más me podrá hacer sentir. 
Son las 4:09 a.m.
Estoy aquí pensando sin encontrarle sentido a mis pensamientos. 
¿Alguien que le dé sentido, por favor? 

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Distancia.

Y aunque estemos bajo la misma luna, sobre la misma tierra; respirando el mismo aire y escuchando el mismo sonido...
Te siento lejos.
Es increíble como algunas personas que están a tu lado; literalmente, no las sientes. Su presencia no se nota.
Y a la vez, están las personas que por muy lejos que estés físicamente, están aquí, tan dentro como mis pupilas en la luna que está sobre todos. La luna que ve todos nuestros rostros, esperanzados. 

viernes, 11 de diciembre de 2015

El concepto.

Entonces me di cuenta: 
¿Quién era esa persona a la que amaba?
No lo conocía, no podía amarlo. No lo conocía en su estado natural, sin alteraciones... Era falso, todo él era falso. Y no sólo el, todos nosotros. ¿Qué somos? Humanos. ¿Tenemos pertenencia, identidad? Porque no lo veo muy claro, no conozco ningún humano que no se deje llevar por algo que no es. 
Por eso es tan difícil conocer el alma de alguien... 
Y hablando de él; el susurro se hizo voz.
¿Qué era lo que amaba, pues? 
Me gustaba lo que aparentaba. Amaba el resultado de cambios. Superficialidad, el intento de ser lo que él quería ser. Anhelos. Nunca me gustó su esencia...
Él era algo que yo desconocía. 
Estaba amando algo que no existía.
Su concepto. 
Pero, ¿cómo decírselo? 
¿Cómo decirle que desnude su alma, que me permita ver sus ojos tras la máscara? Enloqueció, pensará. Es difícil expresarlo, porque ahora todos tienen los ojos vendados. Pocas personas entenderán qué es el concepto. 
Dejé de llamarlo amor, porque él no lo era. 
Y este es el mío... Una persona que escribe lo que piensa. Involucra cada una de mis palabras. Esta no soy yo. Sólo te muestro la parte que quiero que conozcas. 

Un último mensaje:

Lo que amas... es su concepto. No su persona.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Mis dolores.

Me duele no poder respirar con tanto aire rodeándome. 
Me duele tu ausencia porque aún te siento en mí.
Me duelen las sonrisas que no puedo expresar. 
Me duelen las alas que cargo porque aún no aprendo a volar. 
Me duele la justicia porque no existe.
Me duele el sol en una noche oscura.
Me duele la felicidad que no puedo imitar.
Me duelen tus palabras, esas que jamás me dijiste...
Me duelen tus recuerdos porque no puedo repetirlos.
Me duele el tiempo porque nunca para.
Me duelen tus ojos que no se apagan.
Y me duele la vida, porque no sé vivirla.

martes, 8 de diciembre de 2015

Un libro más.

Realmente lo conocía muy poco. 
Era un laberinto.
De él sólo conocía su forma de besar, de tomar el control, de hacerme llorar, reír, subir al cielo y caer. Sólo sabía que le gustaba escribir las mismas historias con diferentes personas. Las letras eran su adicción. Mismas comas, paginas, iguales párrafos subrayados; con la misma tensión, el mismo ritmo frenético de sus labios. 
Cuando estaba con él, realmente sabía muy poco sobre la página en la que estábamos. Pero apuesto a que él tenía contadas las páginas que componían el  capítulo, y, más bien, sabía de memoria todos los capítulos del libro. Y ni hablar del final, su parte preferida. 
Pensarás que este es mi libro favorito. Pero no. Ciertamente, mi libro favorito es real. Se compone de letras, capítulos y un final que no acaba. Real por la manera en que las letras abarcan una historia. En él, nada se encuentra repetido, y nadie más conoce ese libro como yo lo hago. Nadie entiende sus páginas. No conocen la editorial, ni mucho menos a su autor. El título no tiene letras. Sus más de mil comas, sus puntos, sus hojas olor otoño. La típica flor atrapada en la página 35, muestra cual es mi página favorita de todo el libro.
Y no está guardado en estantes, vaya, es un libro que expresa tanto que lo guardo bajo llave en mi corazón. Y no, no puedo prestártelo, si quieres leerlo, tienes que escribirlo conmigo. 
Regresemos al libro. A su libro.
Los personajes éramos sólo él y yo, con un título que nos describía en lo más mínimo porque hablaba de amor. Y nosotros pudimos serlo todo, pudimos estar juntos de distintas maneras, pero amor... No, amor no éramos.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Abrí los ojos.

Imaginen esta escena.
Yo.
Caminando por la calle enfadada con la vida.
Paso a paso pensaba por qué mi madre no había llegado por mi a la escuela. 
Bah, no había explicación alguna que me hiciera justificarla.
Aparte, que mal me fue en el examen de matemáticas. Y luego, para acabar, mis amigas hicieron rumores sobre mi. ¿Qué tipo de amigas tengo? 
Cargaba una mochila con un peso pequeño en comparación con mi insatisfacción. Y valla que era muy pesada.
Fue ahí cuando vi su cara. Sus ojos.
Era un perro negro.
Sus limpios ojos me conmovieron hasta lo más profundo de mi alma.
Pero en el había algo... en sus ojos se encerraba el más poderoso deseo de comer. 
Sus costillas podían verse completamente definidas... 
Y entonces reflexioné: ¿cómo es posible?
Pasamos la vida entera creyendo que nuestros problemas son problemas. Que si la comida no nos gusta, que si el internet no tiene una buena señal, que si hay rumores sobre mi, las calificaciones escolares...
Creo que realmente lo más importante es dar. 
Fue así como llegué a mi casa y saqué literalmente toda la comida del refrigerador que pude haberle dado a ese hermoso perro. 
Valla que qué bonito era. Hubieran visto como movía su colita de un lado a otro. Y no, no era de una raza fina. Pero a mi me pareció el perro más bonito de todos. El más feliz.
Sus negros ojos me hicieron abrir los míos.
Algún día entenderemos lo difícil que es pedir comida sin siquiera decir una sola palabra.