jueves, 16 de julio de 2015

Como el mar sin agua...

Dime cómo esperas que pueda dormir. Dime qué hacer cuando quiera abrazarte y que no estés aquí. ¿Cómo disimularé una sonrisa, una vida? Porque mi corazón sigue saltando al escuchar tu nombre, mis pupilas se dilatan al ver tus ojos; mi alma aún sigue aferrada a ti.
¿Cómo, cómo voy a olvidarte? Todo lo que necesito es sentirte. Tu presencia, tu ausencia. Saber que estás aquí.
Pasan los días y sigo pensándote. ¿Quién te dió permiso? Te metiste en mi mente y ahora no quiero perderte.
   

Julio, 16.


Necesito de tus besos para poder volver a vivir. ¿Donde estoy? Todo es tan oscuro sin ti...
Quisiera que estas letras llegaran a tu mente para envolverte. Saturarte de mí y que así, poco a poco, entrar en ti, en tus pensamientos, en tu vida... Así como hiciste tú en la mía.


Porque ya no sé vivir.

lunes, 4 de mayo de 2015

Inquebrantable.

Era un amor que me destrozaba cada noche. Llegaba, en silencio. Prendía la luz y buscada mi olor. ¿Dónde estás, mi amor? Prefería no contestar. ¿Dónde estás?
       Y así comenzaba la historia de cada noche. Sus palabras quedaron talladas en mi mente. ¿Dónde estás? Su voz era fría, a veces tan vacía.
        Ya no encontraba donde esconderme. ¿Estás bajo la cama? Sentía un nudo en la garganta. La ventana estaba abierta, el viento se llevaba mis palabras. Por favor, por favor. Sólo pido una noche más. Despertar y ver otro amanecer. Ver tus ojos y decirles adiós.  ¿Podrás concederme eso, mi amor?
        Tengo sueño, pero sé que la historia va a acabar. Es tarde, quiero un momento más. Extrañaré eso de respirar, el sabor del hogar. ¿Dónde estás? No, por favor, dime que no vienes hacia acá. No, no  estoy dentro del armario, no hay nada que sospechar.
        Mi amor, ya llegué de trabajar. ¿No quieres ver qué tengo de novedad? Vamos, sé que me quieres besar.
       No, por favor, ya no puedo. No quiero seguir. Mi cuerpo es pequeño y tú eres fuerte, grande... intimidante. Ya no quiero que me hieras.
       Está bien, voy a salir.

jueves, 30 de abril de 2015

¿Por qué?

Estoy callada. Observo cómo mis suspiros se alejan a través del cristal. Atrapada. Un término inconsciente de su soledad. ¿Dónde estoy? No querrás imaginar.
El tiempo pasa y ya me acostumbré a estar encadenada. Sola. El vacío me dice que no me soporta más. ¿Haz sentido cómo todo lo que te hace feliz, se convierte en polvo? De un momento a otro, no somos más que un loco.
Pienso, pienso, pienso. ¿Amaneceré mañana? No creo aguantar; el incesante ruido de sus últimos gritos me llegan hasta tumbarme en el piso. Pesadillas... tus recuerdos que alimentan mi alma. 
¿Dónde estás, a qué hora llegarás? Ven hacia mí, es la hora habitual. 
Y despierto. 
Veo paredes. Ladrillos me rodean. ¿Podré salir? La guerra es tan vacía... 
Jamás pensé que esa era la última vez que escucharía tu voz. Que entraría dentro de tus ojos. ¿Cuándo volveré a sentir tus manos tocando mi piel? ¿Por qué tus labios no están sobre los míos? 
Sigo creyendo que lo mejor es morir. ¿Por qué, por qué la humanidad es así? Somos crueles, nos gusta hacer sufrir. Matar, morir.
Soy parte de esto. Sólo deseo un poco de silencio. 
Ojalá y mañana, por fin pueda verte. Tú, yo. Solos, en un mundo donde nadie recuerde... su pasado. 

sábado, 11 de abril de 2015

Dulces sueños.

Era tarde. El silencio soplaba fuerte, mis lágrimas llovían, y yo no era más que una adicta a tus sonrisas. Necesitaba algo, algo que me hiciera sentir que valía la pena seguir aquí. Era noche y... no podía dormir. Todo el tiempo te había creído perfecto, un caballero, un típico príncipe. Pero en realidad, aprendí que la perfección no es lo mío. Llegué a enamorarme tanto de tus defectos, de tus imperfecciones... 
Y el sueño llegó. Me sumergí en tus labios, probando el sabor de tu amor, tocando el cielo, ¿por qué despertar? Ese es mi lugar favorito; voy ahí cada noche, tratando de encontrarte despierto, aunque me gustas más dormido. Así puedo navegar en tus cabellos y besarte el cuello sin hacerte cosquillas. Intento no hacer ruido, me gustas más calladito. ¿Recuerdas la primera vez que nos vimos? Miré tus ojos y encontré el paraíso...
Pero bueno, es tarde, debo regresar a la realidad, debo encontrarte en otra parte, fuera del horario normal. 

lunes, 16 de marzo de 2015

Cartas al silencio

Estoy segura de que seguiré encontrando personas; y que jamás, jamás encontrare a alguien mejor que a ti. Que ningún otro sonido me tranquilizará como tu voz. El cielo lloverá con tu adiós, si un día te vas. ¿Cómo podré sentirme segura, si a mi lado no estas? Sólo quiero volver a ver esa sonrisa. Y te prometo, cariño, que incluso después de olvidar mi nombre; esa sonrisa permanecerá en mi pensamiento. 

-AJ

domingo, 8 de febrero de 2015

Somos sombras.

Quédate quieto. Observa el caminar del viento, mira el cielo... ¿hasta dónde haz llegado? Es difícil asimilar cada paso, ver las huellas en el pasto; pero te aseguro que este momento es perfecto.
Así comienza y así termina. Los momentos se olvidan. Los besos se convierten en cenizas; y los labios se marchitan. El amor es sólo una palabra; que terminará sin representar nada. Esos bellos ojos que brillaban; comienzan a tener oscuridad en su mirada. Las palabras volarán con el viento y no serán escuchadas. Y las lágrimas encharcarán el camino por el que alguna vez te sentiste con alivio.

lunes, 12 de enero de 2015

Espejismo, ¿Dónde estoy?

Reflejos muestra
realidad no presenta.
En monstruos me veo,
en hadas me siento.


Imagen burlona
detrás de él
No tengas miedo,
nada que temer.


En algún momento
encerrada me siento.
¿Dónde estoy?
Ya no conozco el tiempo.


No sé quién soy
¿En qué realidad me encuentro?
Abre los ojos
Y sal del espejo.




Alejandra Jáquez.



viernes, 26 de diciembre de 2014

Escapemos...

He soñado con un lugar, donde nadie sabe quiénes somos. Donde el amor es sólo tu nombre; donde las noches se esconden. He soñado mucho tiempo... perdida en dos realidades. ¿Dónde estoy, amor? Debería dejar de soñarte, pero parece tan real... que no sé donde buscarte.
Vamos a ese lugar, yo me encargo de que se adapte a tu felicidad... vamos, no voltees atrás. Iremos esta noche, empaqueta tus emociones, que no necesitamos razones.
Y no puedo dormir, por pensar en dónde estarás. No sueño por luchar contra tus miedos. No has caído porque yo te sostengo. No vuelas porque corté tus alas, y caminas porque corté tu cola.
Cada que te veo, en otra realidad me encuentro...
En silencio susurraste lo que en gritos pensaste.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Dentro de mí.

Fuiste, eres, y serás mi todo. El tiempo se encargo de darme mis ratos de lágrimas. Supuse que amar era duro, porque eso me hiciste creer. Busqué amor donde no había nada. Protegí tus palabras como si no hubiera un mañana. Intenté gustarte, pero el rechazo me encontró primero. Pasaba a tu lado y no decías lo que esperaba. Estuve a poco de enterrarme, el dolor era incesante. Oía tu voz y mi corazón se alegraba, veía tu cara y mis ojos brillaban. Fue fácil llorar cada noche... con una pizca de recuerdos que me herían por dentro. Intenté alejarme, quise separar mis lágrimas de ti. Pero olvidé algo... olvidé que eras mi todo, y sin ti no tenía nada. Irónico, porque no me dabas nada, incluso mi nombre olvidabas. Y seguía ahí. Cada noche mi rutina: las mismas lágrimas, los escasos recuerdos, las pocas sonrisas, y tus ojos en mi mente, iluminando mi noche. Hablemos de tus ojos, hablemos de tu sonrisa... hablemos de mis vicios. El tiempo pasa, y te acostumbras a que traten como basura. Rompen tus sentimientos, quiebran tu autoestima, y tienes que actuar como si nada pasase. Día con día, el sol te hace sentir mejor... las heridas cicatrizan, los recuerdos se olvidan... Pero de un modo que no logro comprender, sigues dentro de mí. Te llevo dentro, ocupas mi aire, respiras lento, pero sigues siendo todo. Aveces quiero olvidarte, pero recuerdo que formas parte de mi, y me es imposible sacarte.
Y ahora... no es tan diferente. Saliste de mí para estar conmigo, me diste lo que esperaba, la vida me dio un regalo, no era amor, pero me hacía feliz. Todo a tu lado era mágico. ¿Recuerdas esos besos, amor? Si hubiera sabido cuál sería el último, pararía el momento y lo repetiría mil veces. Pero te faltó algo, cariño mío... ¿acaso me besaste con amor? Eso debió saber diferente. Te faltó una pizca de magia, esa que creía que tenías... Pero no, no sabías a lo que esperaba. Te faltó decirme que me querías... o un poco de risas, tal vez. Dime algo al oído, agrégale amor a tus palabras, a tus miradas...
Quiero decirle al tiempo que ya no quiero escribir más historias. Decidí amarte, decidí herirme, y quise quedarme.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Yo, estoy herida.

Las heridas no cicatrizan.
¿Cuándo haz visto a una cicatriz olvidar su pasado? Parece que los días no avanzan. Los paso esperando el sanado. Todos ellos son inviernos sin tí a mi lado. Recuerdo cada nota, cada lágrima hablándome al oído. Intentaban acallar las voces de mi interior. No pasa nada, todo está bien. Estamos hechos de cicatrices; heridas que no sanan. Sonrisas olvidadas...
Inquebrantable, decían. Es imposible aparentar felicidad siendo tan cobarde como para esconder heridas dentro. Me parece una idea perfectamente estúpida intentar sanar las heridas ardiendo, con un poco de veneno.
No; no estoy rota. Estoy herida. Una herida te marca siempre. Vallas donde vallas, la herida te acompaña; es una sombra que sientes cada momento; arde muy dentro. Estar rota, es poder cicatrizar. Poder restablecer los vidrios rotos.
Yo, estoy herida.
Las heridas me guían, los recuerdos me acompañan, los vidrios me iluminan. La oscuridad mueve mis pies, y dan color a mis mejillas. Mis ojos gritan, buscan entre mentiras. Mi boca tiene sed, sed de tus mordidas. ¿Y qué dicen mis lágrimas? Te quieren aquí enseguida.
Es caer tan bajo, que no encuentras la salida.