Eres tormenta, eres huracán cuando todo parece normal en mí. Te llevas mis pensamientos y agotas la calma, aceleras la respiración y olvido todo lo que he querido decir. Eres incendio cuando nuestros ojos se encuentran. Eres desastre cuando te acercas, aunque procuro alejarte me envuelves y me devuelves a ti. Te siento peligroso cuando estamos a solas y todo lo reduces a ansiosos latidos porque invades la cordura que nadie me arrebata. Eres veneno en las noches, resultas doloroso y adormeces mis sentidos. Me haces sentir atrapada y sin salida, soy vulnerable a tu lado, atrapas mi esencia y entonces todo se vuelve grisáceo, pierdo fuerza... soy débil. Intensas miradas perforan mi alma, jamás olvido tus pupilas clavadas en las mías, tu olor persigo por más olores que encuentre en la vida. No te vayas lejos porque el caos ya está en mí. Tengo miedo, me llevaste al infierno y quizás ya no quiero salir.
sábado, 26 de mayo de 2018
lunes, 21 de mayo de 2018
No estás.
Te beso en los huesos y te siento tan lejos. Aún besando tu cuerpo no nos encuentro. Por más cerca que estemos jamás estás conmigo. Te busco por noches y en infinitas veladas, grito tu nombre. Estás como perdido, estás ausente. Mis palabras no llegan a tu oído, por muy fuerte que pronuncie no logras interpretar tus propio sonido. Te observo con atenta mirada y aunque alcance a ver esas inmensas pupilas dilatadas, tu alma no perece en aquél oscuro agujero. No estás, eso claro está.
¿Dónde puedo encontrarte para perderme contigo? Parecemos polos, tan lejos y opuestos, tan parecidos y atraídos.
domingo, 4 de marzo de 2018
Pupilas.
Te veo como la luna sobre la inmensa oscuridad de su espacio tras ella, te veo en metamorfosis cambiando de ser tan pequeña e indefensa a querer consumir mis colores (azules, verdes con el tiempo) y entonces te conozco fuerte, imponente y abrasándolo todo como yo, si de corazones rotos hablamos; a veces brillas como cosmo alegre, a veces te entristeces y apagas tu luz, cuando cierro los ojos sólo quiero ocultar tus oscuros deseos de volver todo en tonos negros, te veo directamente en el espejo y te descubro con vida, palpitante en mis ojos y reluciente en la noche... Te conozco tanto como a mí misma y la luna llena nos acompaña mientras con insomnio te escribo, nos pertenecemos tanto que sé que no te gustará lo que estás leyendo, pero suelo temerte cuando la luz devoras como fiera salvaje en su humilde naturaleza, y sólo quiero dormir, sólo soñar, sólo olvidar tu negrura y tu parda existencia.
lunes, 30 de octubre de 2017
Te espero.
Sigues siendo anónimo, un personaje sin nombre que me hace escapar de mis circunstancias, sigues siendo desconocido pero te extraño, ya quiero tu presencia en mi vida, tu equilibrio y esas caricias que me harán sentirme bien, completa, aceptada. Correspondida...
Estoy segura que tu amor será el que me salve de este vacío, a veces tan oscuro para navegar.
Necesito que llegues rápido, date mucha prisa porque mi magia está por rendirse, he luchado bastante y ninguna batalla he ganado... Quiero tu calor para devolverme a la vida, a las casualidades, a la inocente espontaneidad que todo lo hace brillar, así como las estrellas cariño, las estrellas sobre nosotros, cubriendo dos corazones del hielo, manteniéndolos vivos para cuando su día de encontrarse llegue, y ahí me percataré de que la espera habrá valido más que todo el tiempo que no nos teníamos, más que lo que nos hace llorar el día de hoy...
lunes, 9 de octubre de 2017
Hueco.
El cielo te exige con vida, llora tu ausencia en el universo y es que eras tan etérea y fugaz que todos los cosmos y las nubes no hacen más que lamentar.
El espacio vacío que dejaste, aquella mágica sombra nunca volverá a verse caminar en aquellos caminos de piedra; bajo tanta historia tú eras especial.
El sol dejó de brillar varios días porque tu luz está perdida, tu faro ha desaparecido y junto con él, el sentido de mi alegría.
Tu esencia voló como solo los ángeles suelen hacer, tu alma quedó esparcida por todos aquellos que te construyeron... y duele más que cuchillos, más que fuego quemando la piel...
Hoy me declaro fútil, insubstancial; contigo espero volver, contigo y en tus ojos quiero regresar.
jueves, 5 de octubre de 2017
Vacía pero viva.
Escribo para sentirme, últimamente no sé quien anda creando mi sombra; tan débil como simple humo.
Me pierdo tan fácil y me ensimismo en las nubes.
Absorta en las energías que flotan en el espacio. Ciega ante la condición de la existencia, sorda para lo que entra al corazón. Insensible, me siento.
Órbitas cruzan, auras chocan, universos se desploman y sigo viendo el cielo con quietud.
El tiempo no se ha olvidado de mí, suele detenerse a verme desde lejos.
He decidido soltar mis inquietudes y continuar mi camino sin llevar de la mano al miedo.
Mis colores brillan dentro, todo fluye y se diluye.
Acepto mi forma, mis personas, mi extraño mundo; la soledad abarca todo lo que se me antoja vacío.
He aprendido a volar y hoy lo recuerdo. Sé volar.
Mis alas necesitan resurgir.
sábado, 23 de septiembre de 2017
Dentro del margen de la historia...
He amado.
No importan todas las veces que he llorado por tal motivo, agradezco que haya sentido tan fuertemente aquél amor. Todo merece la pena ahora; cuando comienzo a ser consciente de toda la intensidad con la que lo viví. Todo vale, porque mi alma ha pertenecido a otra. Pude escoger entre millones, pero cuando recuerdo tu nombre siempre termino sonriendo; a la vida, a Dios, a la coincidencia, al tiempo, al espacio mismo para que nuestro amor haya sido y "existido" dentro del margen de la historia.
Estaba sola y me elegiste, nos elegimos y hoy me percato de lo feliz que he sido al tener alguien con quién estar vinculada.
He amado y llorado tanto, he sufrido y querido inmensamente, he vuelto a la vida y aunque me pierdo fácilmente en ella, recuerdo que he amado y todo vale la pena.
viernes, 25 de agosto de 2017
Escribir por las noches me devuelve.
Persigo la vida y a veces sale de mi vista, me quedó atrás y sigo sin entender la dinámica. Quisiera correr junto a ella pero no tengo ritmo, no conozco de prisas, de retrasos. Suele devorarme por las noches e invade mi mente, me hace pensar y no poder dormir, me vuelvo cada vez más fría y le gusto a la soledad, no sé qué me pasa y cuando quiero soñar ya es de día y así paso mis tiempos, entre desvelos y malos pensamientos, llenando de veneno mi cuerpo.
Nada me permite cambiar, de pequeña le tenía temor a la oscuridad y hoy duermo con ella, pienso en ella, reposo sobre ella.
Cada despertar es igual, la monotonía me forma, gusta definirme y hacerme a su antojo, no me suelta y asfixia mis anhelos, mis deseos... Y todo se repite al día siguente.
Desespero por tanta impaciencia, pero el tiempo me parece tan rápido y yo me aferro a algo que no soy, a un espejismo víctima de la sociedad, a lo que quiero ser y me molesta no poder serlo ya.
Cada vez más frágil, tan sensible y otras más tan insensible, quiero entenderme pero espero más que tú me entiendas, me salves, me leas.
jueves, 13 de julio de 2017
Un ser.
Fue un encuentro efímero que recuerdo con inmensa claridad. Estábamos tan solos y me acogiste como alma solemne, gritando a la vida y al universo que éramos posibles. Un ser luminoso en su propia oscuridad que me toma y me suelta con gran facilidad, que suele sostenerme y recostarme en sus hombros. Quizás demos vueltas, inclinados a cumplir al destino, pero sé que tú, ser, estarás siempre para escuchar mis anhelos, mis más pesados y ligeros pensamientos.
lunes, 3 de julio de 2017
Éramos etéreos.
Me gustaba el efímero instante en que nuestros labios quedaban flotando sobre el aire; impacientes por ser desgastados, tan juntos y tan inocentes, callados y ansiosos por expresar tanto. Solías verme a través de mis intensos ojos justo antes de besarme, me transmitías locura y eso de alguna forma me gustaba; me sentía vulnerable porque nadie más me conoce tan bien como tú, pero me encantaba cariño, el saber que podías verme y sentir mi presencia. En ese momento el ruido callaba alrededor, las estrellas brillaban al compás de nuestros latidos, los sentimientos comenzaban a fluir y sentía que tus manos acariciaban mi alma, todo se volvía inefable; una fugaz noche de noviembre en que el mundo cayó y nosotros nos elevamos haciendo un rebelde acto de amor, un grito a nuestros miedos. Estábamos ahí tu y yo, impregnados de oscuridad y llenos de vida, esperando que la noche nos acogiera, anhelantes por crear recuerdos; y aquí está, un par de líneas con todas sus letras.